El Tiempo

Creo que con la edad voy valorando mas el tiempo y lo que voy  haciendo con el.

Antes pareciera no haber tenido conciencia de esté, en una relatividad verdaderamente importante, por que la vida pasa de prisa y tan de prisa pasa que no nos damos cuenta y cuando nos damos cuenta, como en mi caso, te van alcanzando los años, y entonces descubres que el tiempo va dejando estragos.

Hoy quisiera tener la fuerza que tenia a los 25 para poder cargar a mi nieto sin cansarme y jugar con él por horas como lo hice ayer con mis hijas.

Vivo cada día como va llegando, pero trato de aprovecharlo al máximo porque he  descubierto que cada segundo que paso con mi familia, con mis amigos, y con la gente que amo, es tiempo que  no regresa.

También he descubierto que a pesar de lo rápido que pasa el tiempo, si quiero, siempre hay tiempo para alcanzar nuestros sueños, cualquiera que este sea y por lejano o imposible que este parezca.

No es que antes no quisiera, es que antes no sabia que quería y creía que estaba muy ocupada.

Ahora que verdaderamente,  si estoy muy ocupada, descubrí que  lo estoy porque  “me ocupo realmente de mi tiempo” . Un tiempo que no tiene  fecha, ni hora en el calendario, un tiempo que pasa y no vuelve, un tiempo que se vuelve invaluable cuando descubro que su valor es incalculable  especialmente cuando lo comparto.

Compartir es la acción de distribuir, repartir o dividir algo en varias partes. De esta forma, es posible el disfrute en común de un determinado recurso o espacio.

Cuando entendí esto, empece a distribuir mi tiempo para seguir creciendo, para verdaderamente aprender a escuchar, aprender a crear, aprender a ayudar y empece a repartirlo de tal forma que comencé a disfrutar cada segundo de mi tiempo,  tanto que  aun cuando estoy dormida  sé que es un tiempo valioso.

Entre mas comparto mi tiempo mas aprendo, entre mas aprendo más puedo dar  y entre mas doy mas recibo; por que de eso justamente es de lo que se trata la vida: de dar y recibir.

Por ejemplo:

 Anoche recién llegue a casa, recibí una llamada de una clienta que necesitaba una consulta extra oficial. Estaba cansada, un poco de la mente, por las consultas y actividades del día, pero sabia que aun cuando  me esperaba una larga noche por delante con diez mensajes por recibir y enviar, media hora, por lo menos, por estudiar, un baño para relajarme, antes de meterme a la cama y descansar; nada de eso era tan importante como el tiempo que ella requería de mi.

 

Finalmente Pasamos una hora al teléfono y cuando  terminamos sentí mucha gratitud por cada segundo que pasamos en la línea.

Esta mañana  estuve en el hospital esperando a que saliera del quirófano un ser muy querido. Cada segundo fue un segundo compartido en la espera de buenas noticias. Fueron seis horas y media en donde  pareciera que se detuvieron las empresas, los trabajos,  las universidades  y  demás actividades que pudiesen requerirnos a  todos los que compartíamos el mismo espacio y el mismo tiempo en esa espera de volver a ver a nuestro ser querido y decirle, tan solo con nuestra presencia,  cuanto lo queremos.

Estoy segura que el tiempo que le dediques a esta nota  u otras notas que llamen tu atención, valdrá la pena.   Cómo segura estoy, de que   tu y yo sabemos que en cualquier momento, nuestros relojes se pararán y nuestro tiempo se terminara.

El  no conocer ni el día ni la hora en que esto ocurrirá, no es lo que  hace valioso al tiempo. Lo que lo hace verdaderamente valioso; es  el saber que  no se repétira y mucho menos  regresara.

EL MEJOR REGALO QUE NOS PODEMOS Y LE PODEMOS DAR A LOS DEMAS ES PRECISAMENTE NUESTRO TIEMPO.

LILLY ALOS·JUEVES, 9 DE AGOSTO DE 2018

 

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