Fuerza de voluntad y convicción las fuerzas para lograr un cambio

Si tienes arcilla fresca y moldeas un jarrón para finalmente decidir que mejor prefieres hacer una taza, lo rompes, lo llevas al fuego e intentas crear nuevamente arcilla para moldear ahora una taza  descubres que  no será posible.

Pero si pulverizas el jarrón y agregas este polvo a  arcilla fresca, entonces si  podrás moldear la taza. 

De la misma manera, cuando un mal hábito se arregla en tu mente y lo deseas cambiar, vas a tener que usar tu fuerza de voluntad para pulverizar ese mal hábito de tal forma  que se reabsorba y se cree una nueva  acción, misma  que crearan un nuevo habito.

Vas a requerir evidentemente  fuerza de voluntad  y fuerza de voluntad quiere decir fuerza de convicción.

Todas nuestras acciones tarde que temprano se van convirtiendo en hábitos.  No existen hábitos buenos o  malos. El matiz que tú le des dependerá  de cómo te hagan sentir cuando los realizas.

Por qué los hábitos nos aportan o nos restan y esto es inevitable.

Por lo general los hábitos se accionan antes de que lleguen al pensamiento y esto sucede porque ya forman parte de un mecanismo de acción  inmediato que se crea en nuestro cerebro y que se acciona sin llevarlo al consiente.

Por ejemplo:

María, sabe que es muy poco tolerante a la frustración y ante cualquier situación que la saca de su zona de confort inmediatamente reacciona. Esta mañana, con los niños en casa de vacaciones, mientras ella trataba de leer un rato, los niños no dejaban de brincar en su cama. Después de un tiempo y sin pensarlo se paró, dejo el libro, y pego un grito tal, que los niños salieron disparados de su habitación.

Más tarde se sintió mal por su acción.  Catalina tiende siempre a caer en el chisme y siempre termina sintiendo culpa después de hablar o comentar algo que no le corresponde. 

Pedro desea dejar de fumar y cuando menos se lo piensa ya tiene un cigarrillo en la mano. Si cualquiera de los tres, en el momento en el que se presente el enojo,  las ganas de chismear o las ganas de fumar lo llevan al pensamiento, ósea,  al consiente será mucho más fácil poder evitarlo o modificarlo si tienen la convicción de hacerlo.

¿Qué hacer?

Yo sugiero que todas las noches antes antes de dormir traigamos a nuestra mente los hábitos que nos están restando y deseamos pulverizar.

Firmemente declaremos  por lo menos tres veces en alto que podemos cambiarlos y que  estamos convencidos de que queremos  cambiarlos.

De esta forma lo llevamos del consciente al inconsciente mientras dormimos  y  a la mañana siguiente cuando se presenten en el inconsciente  podremos llevarlos al consciente antes de que se accionen o bien cuando ya se accionaron y entonces  modificarlos.   Esto no quiere decir que no se vuelvan a repetir.

Evidentemente SI, por que como bien dijimos es un hábito.

Pero te aseguro que con práctica,  fuerza de voluntad y convicción  ese hábito se pulveriza y desaparece.   Es asi de simple. Y dije simple, mas no fácil!Recuerdase requiere de fuerza de voluntad y una verdadera convicción.

Lilly Alós . Sábado, 28 de julio de 2018

 

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